Soñar no es malo

Por: Edwin Jurado Rojas, Bachiller en Ingeniería Forestal y Medio Ambiente de la Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios, Perú

Debo empezar agradeciendo a la Organización para Estudios Tropicales – OET, por la oportunidad brindada. Este curso ha sido transformador para mí, esperaba aprender mucho y lo lograron. En el transcurso de los días y semanas fui siendo consciente de lo reducido que era mi visión de la ecología y las infinitas tareas que hay por hacer, el reto que nos espera es increíble e incierto a la vez, a pesar de esto, mantengo la esperanza de que cada uno de los que conformamos este maravilloso equipo, lograra contribuir al cambio en nuestra sociedad.

Los profesores han influido de mil formas en lo que ahora pretendo ser, mi aptitud como persona y profesional se han repotenciado enormemente, por ello me siento feliz, motivado y afortunado de haberlos conocido y compartido muchos momentos.

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Sin embargo todo esto no hubiera sido posible sin la compañía de mis amigos, personas especiales a quienes tuve el privilegio de conocer.

Yo estudie ingeniería forestal y nunca imagine identificar arañas solo por el tipo de arquitectura de las telas, y lo increíble fue que usamos “ciencia latina”, gracias profesor William Eberhard. También no imagine perseguir un día entero a los monos congos, y descubrir un poco más sobre su comportamiento, gracias por enseñarnos parte de tu trabajo Sarie van Belle. Y sobre todo no me esperaba conocer a Winnie Hallwachs y a Dan Janzen, personas admirables por su dedicación a la investigación y conservación de los bosques, algún día espero ser como ellos “soñar no es malo”.

Nunca había hecho un podcasts y menos un video cuyo contenido era divulgar ciencia, aprecie realmente su importancia y lo necesario de esta herramienta para nosotros como investigadores, prometo aplicarlo de ahora en adelante.

Formular una propuesta de investigación fue simplemente frustrante, descubrí lo mucho que me falta por aprender del “marco teórico” y de todo lo demás en realidad, pero, este ejercicio ha sido el mejor que he tenido, como decían nuestros profesores; todo está en la práctica.

Es inevitable dejar de agradecer en este post a; Guis, Sofía, Jenny, Fernando y a Pablo. Gracias por todo, son los mejores!

Agradeciendo

Por: Lisset Carito Gómez, Tesista de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú

Era quincena de diciembre y no tenía noticias del curso al que había aplicado meses atrás. Las esperanzas se iban perdiendo hasta que…la mañana del 17 desperté con un correo que nunca olvidaré, decía: hay un cupo para el curso de Ecología Tropical y Conservación, ¿Será posible que consigas un vuelo para esas fechas?

No lo podría creerlo. Agradecí ese momento inolvidable e inmediatamente después comencé a hacer cálculos para poder llegar hasta una de mis metas del 2019.

Así, diciembre pasó muy rápido y luego me encontraba en un país diferente con 20 estudiantes y con las mismas ganas de aprender. Particularmente, siempre me han llamado la atención las aves, observarlas, identificarlas, conocer sobre su historia natural. Sin embargo, sabía que este curso implicaría nuevos retos, planteamiento de preguntas, hipótesis, trabajar con otros grupos, realizar cosas distintas.

El primer de los tantos proyectos que formé parte, fue evaluar la interferencia acústica de leks de Phaetornis striigularis, en la Estación Biológica Las Cruces, con Cato como nuestro mentor. Esta especie es un picaflor que no presenta plumas iridiscentes en la garganta para atraer a las hembras y tampoco se diferencia de la hembra. Como estrategia reproductiva los machos se reúnen y vocalizan en una determinada área ´leks´ para atraer hembras. Encontramos tres leks y con la interferencia acústica de la misma especie, comprendimos que los individuos tienen la estrategia de callarse y luego de un rato volver a sus vocalizaciones. A pesar de los inconvenientes en campo, el trabajo en equipo fue vital para sobrellevar los obstáculos. Agradezco a Cato y los miembros de este grupo.

Así también, varios proyectos grupales (PG) fueron realizados a cargo de ilustres investigadores además de los proyectos independientes (PI), involucrando temas como herbivoría, polinización, competencia por espacio, entre otros.  A la par, estos profesores invitados compartían sus conocimientos, atrayendo mi atención a fascinantes investigaciones como hongos que viven dentro de árboles, chinches que comen arañas, hormigas que viven en árboles, murciélagos que duermen en hojas hasta monos que evitan paisajes costosos para conseguir alimento. Agradezco a todos los profesores y “coco”-ordinadores por brindar numerosos temas, ampliando mi estrecha visión.

De los proyectos que nunca pensé realizar en este curso, pero de los que aprendí demasiado, fue la divulgación científica mediante los podcast y videos en el marco de nuestros proyectos para personas que no conocen de ciencia.  En mi caso, soy del grupo de personas que les resulta difícil expresar ideas o resultados en público, sintiendo miedo de enfrentar a la audiencia. El valor de estas herramientas brindadas, así como los consejos recibidos de mis compañeros y profesores, me servirán demasiado a la hora de transmitir la información.

Una de las experiencias que más agradezco del curso fue compartir un día con Daniel Janzen y Winnie Hallwachs. Ver tanta sabiduría y humildad con la que trabajan y comparten sus conocimientos, me llena de alegría, porque son un claro ejemplo de investigación y conservación que el mundo necesita. Motivan los deseos de cualquier joven investigador en seguir aportando al conocimiento de un sistema pero sobre todo en participar en la conservación, para que nuestro sistema de estudio no desaparezca.

Ahora el curso ya ha terminado y me invade la nostalgia al recordar las seis semanas de intenso aprendizaje, lugares fabulosos, momentos especiales al lado de personas especiales.

Agradezco a todos los miembros de la OET que hacen posible este curso, sin ellos esto no sería posible. En especial a Guiselle por todos los correos sobre noticias del curso. A mis cocoordinadores y coqui, siempre tan alegres y pacientes transmitiendo una buena vibra en medio de todas las actividades. A los profesores invitados por compartir tanto conocimiento y a cada uno de mis compañeros por enseñarme lo valiosos que son.

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Ciencia en un real y pequeño mundo ETC: recorrido exprés

Por: Miriam Reyes-Ortiz estudiante de maestría en el Instituto de Ecología, A. C. (INECOL) México

A seis semanas de haber iniciado y a punto de concluir una experiencia que difícilmente se nos olvidará, la nostalgia se siente en el aire. Nos encontramos en la edición 45 del curso Ecología Tropical y de Conservación OET 2019, con veintiún estudiantes latinoamericanos ansiosos del camino científico.

¿Quién dijo que el rigor científico no es compatible con una narración interesante?

¡Bienvenidos a ciencia latina abordo!

Primera estación biológica “Las Cruces”, los invitados llegaron y las interrogantes se plasmaron. ¡Hormigas, restauración ecológica, aves, murciélagos! un menú para disfrutar. Acciones como observar, consultar, preguntar, plantear, escribir, publicar, divulgar y disfrutar se pusieron en marcha. El espíritu libre de explorar no se quedó aquí, llegaron los proyectos independientes y la magia surgió. Preguntas relacionadas con ¿qué, porqué y cómo influye o determina un proceso? se hicieron más comunes.

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Para mantener la emoción, un nuevo reto fue asignado, divulgar ciencia. La tarea no es fácil y atrapar a la audiencia mucho menos. Una historia creando y conectando personajes llevó a la elaboración de diversas y emotivas historias “podcasts”. El mensaje fue claro, “el hecho de que sea difícil no es razón suficiente para no hacerlo”.

Dos semanas después, más misterios biológicos nos esperaban por revelar en la estación biológica “La Selva”. Con nuevos invitados y un menú diferente de temas: proyectos de conservación e investigación y creación de videos para divulgación. Nuevamente los micrófonos querían escuchar las voces de los biólogos. Aquí, arañas, hormigas, ranas, semillas, plántulas y hongos endófitos se hicieron presentes y un boom de preguntas fueron planteadas. Los actores puestos en acción listos para decir ¡luces, cámara y acción!

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Luego de mucha humedad y verdor un paisaje café dominó y “Palo Verde” llegó. El bosque seco tropical nos asombró con sus historias de vida y mimetismo que alberga en su interior. En este lugar los monos, semillas, abejas y hormigas estuvieron presentes. Intensos atardeceres y noches brillantes nos refugiaron. Sin embargo, una interesante y frustrante tarea fue asignada, escribir y reescribir propuestas para financiamiento. A pesar de varias consultas, borradores y estados de crisis existencial las propuestas fueron entregadas y una gran recompensa esperaba.

El día llegó, la visita de Winnie Hallwachs y Daniel H. Janzen, ambos inyectando dosis de asombro, curiosidad, conocimiento e interrogantes. Cada uno de nosotros atónitos de cada palabra que salía de su boca. Al final de un recorrido por el bosque y una cena bajo las estrellas dos mensajes fueron enviados: biólogos no necesitamos un termómetro cuando hay un incendio para darse cuenta de la realidad; hace falta un cambio de chip, urgencia a las acciones en conservación, actuar y no solo publicar.

Con tristeza nos despedimos de las hazañas de estos investigadores para dirigirnos a la última estación del tren “Monteverde”, un bosque de niebla de inmenso verdor y valor. Una comunidad unida por la presencia del bosque, donde la tarea de los biólogos es poco puesta en acción.

Así termina un recorrido de amistad, conocimiento, convivencia y gratitud que se alimentará a la distancia. Un viaje donde 21 estudiantes latinos conectaron y 21 mentes jóvenes brillantes se encontraron. ¡Gracias totales!

Un granito de arena a la conservación de áreas naturales

Por: Yitzendi López Serrano, estudiante de maestría del Instituto de Ecología, A.C., México

El curso está por terminar… tengo sentimientos encontrados, por una parte estoy feliz de que pronto veré a mi familia y amigos de México, pero por otro lado siento tristeza porque son los últimos momentos con mis compañeros y profesores del curso. Cada uno me ha dejado experiencias buenas, como enseñarme a utilizar un programa, conocimientos de plantas, de animales, e incluso de cómo comportarme ante situaciones de estrés, a manejar mis tiempos y ayudarme a entender el mecanismo del pensamiento científico. Pero también me han dejado muchos recuerdos de risas, diversión y amistad sincera, por los que estaré por siempre agradecida.

En cuanto a los temas que hemos abordado durante el curso, han sido muy variados e interesantes, tanto los proyectos que hemos realizado como los que nos han mostrado los profesores invitados. En esta última semana el tema principal fue la conservación. Aunque para algunos puede ser un tema aburrido y sencillo, me he dado cuenta que no tiene ninguno de estos aspectos. La conservación de bosques es muy compleja, ya que depende de factores sociales y económicos, además que actualmente enfrenta una gran amenaza: el cambio climático.

Para reflexionar sobre la conservación llegamos a Monteverde, un lugar donde ciertas condiciones permitieron el establecimiento de varias reservas de bosque nublado desde los años 50 y que a la fecha son el pilar principal de las actividades socioeconómicas del distrito. En un inicio, había poca población de grupos indígenas y posteriormente llegaron los cuáqueros, un grupo de personas provenientes de Estados Unidos que huyeron de la guerra de su país en busca de una vida tranquila. Aunque estas personas se dedicaron a la producción de leche y alimentos lácteos, percibieron un gran valor ambiental en el bosque nublado, lo cual se reflejó en su interés por propiciar la protección de áreas de bosque en colaboración de investigadores extranjeros con los mismos intereses. Actualmente, estas áreas se han convertido en reservas privadas y gubernamentales con diferentes estrategias para financiarse y fomentar la conservación. Por ejemplo, algunas se dedican al turismo, principalmente de extranjeros; otras a la investigación, teniendo vinculación con universidades e institutos para la realización de cursos y proyectos; y algunas combinan ambas estrategias.

Aunque se reconoce que tienen muchas hectáreas bajo protección, estas reservas podrían ser mejores al aumentar las actividades de investigación, educación ambiental y promoviendo otras actividades sustentables a nivel local. Casi todas las reservas fomentan la investigación y el turismo, pero con personas e instituciones extranjeras y es entendible desde el punto de vista de financiamiento ya que se obtienen mayores ganancias con estas relaciones. Sin embargo, la comunidad local se encuentra un poco desplazada en estas actividades, y por lo contrario se dedican a la parte de servicios y otras atracciones turísticas, como hoteles, restaurantes, herpetarios, murcielagarios, entre otros. Aunque estos servicios favorecen el mantenimiento de la actividad turística en las reservas, ¿contribuyen a la conservación de los bosques o solamente es la fuente de ingresos económicos de la comunidad? Tal vez, para las generaciones más recientes, la importancia de mantener el bosque es para tener dinero y pudieron haber perdido el enfoque de conservación por la importancia de los servicios ambientales y el bienestar de las otras especies.

Aumentar el trabajo de los biólogos dentro de estas reservas, que en la actualidad son escasos, también podría mantener el enfoque de conservación, además de mejorar y aumentar los proyectos de investigación y monitoreo dentro de las reservas. Por ejemplo, se podrían hacer listados de especies de animales y plantas, estudios sobre la estructura de la población de especies clave o sobre interacciones entre organismos como polinización, descomposición de materia orgánica, entre otros. Con estos trabajos se podrían hacer evaluaciones del estado de los bosques, observar si han tenido cambios por factores climáticos o factores antrópicos como el turismo o actividades ilegales como la caza y a partir de esta información implementar planes de manejo o acciones que propicien el mantenimiento y funcionalidad del bosque.

Espero que mis compañeros del curso puedan tener la oportunidad de trabajar en algún puesto que aporte a la conservación de los bosques y también de otros ecosistemas, ya sea en toma de decisiones o en investigaciones e implementación de proyectos de manejo. Confío en que ellos llevarán por buen camino la conservación de los bosques, ya que son personas muy capaces, conscientes, honestas y con un gran amor por la naturaleza. Por mi parte, me ha surgido la idea de poder hacer algún proyecto en mi región que involucre la participación de la comunidad y poner en practica alguna actividad de aprovechamiento de recursos sustentable o restauración de algún sitio degradado, para contribuir con un granito de arena a la conservación de áreas naturales de mi país.

Mi Viaje

Por: Maria Victoria “Vicky” Ortiz Cruz, Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, Cuba

Mi viaje comenzó ya hace algún tiempo, solo puedo decir que ha sido maravilloso, me ha hecho crecer y ver al mundo de una manera diferente. Ahora viene a mi mente aquella mañana de enero en San José, cuando daba inicio el curso, una infinidad de preguntas pasaron por mi mente. Pero en lo que más pensaba era en si había tomado la decisión correcta en asistir a este curso. Nos contaron sobre los orígenes y labor de la Organización de Estudios Tropicales, que por más de 50 años ha mantenido un liderazgo en la educación e investigación en el trópico. Fue entonces cuando verdaderamente me di cuenta que estaba en el lugar indicado, que había tomado una de las mejores decisiones de mi vida y que sin lugar a duda iba a adquirir muchos nuevos conocimientos.

Novedosas fueron las herramientas que nos brindó el curso de Ecología Tropical y Conservación, estas nos permitirán hacer una mejor ciencia en Latinoamérica y dejar en alto el nombre de cada uno de nuestros países. Además, infinitas fueron las enseñanzas trasmitidas por cada uno de los profes que llegaron durante el curso. Ellos de seguro se sentirán orgullosos de nosotros, porque las pondremos en práctica a partir de ahora en nuestras investigaciones.

Además, este curso me dío la oportunidad de adentrarme en nuevos temas, tales como restauración ecológica, índices de diversidad verdadera, competencia intraespecífica, escenarios futuros, depredación, herbivoría entre otros. También, aprendí sobre cómo comunicar ciencia a todo tipo de público, algo que para los biólogos es todo un reto. Este importante ejercicio lo realizamos mediante un taller de podcast y otro de confección de videos, ambos fueron experiencias maravillosas.

Sin lugar a dudas, el ejercicio que más dejó huella en mí durante el curso, fue el taller de propuestas de proyecto. Gracias a las enseñanzas de Jenny, Adriana y Sofía durante el transcurso de este taller, mi perspectiva de como pensar una investigación dío un giro de 360°. Este nuevo reto hizo cuestionarme que en el pasado nunca me había detenido a pensar lo difícil que es encontrar un vacío de información sobre determinado tema; para a partir de este poder plantear una investigación. Definitivamente tanto para mí como para mis compañeros esta ha sido la lección más importante que hemos aprendido.

Este viaje no solo amplió mis horizontes de conocimiento, sino que después de conocer sobre los orígenes e intereses de mis compañeros; ante mis ojos comenzó a pintarse un gran mosaico de culturas que casi nunca me había detenido a percibir. Todos los momentos que compartí con cada uno de ellos, fueron maravillosos e inolvidables. Como olvidar nuestros proyectos individuales, nuestras fiestas, nuestras clases de yoga, nuestras clases de baile y nuestros partidos de fútbol. Cuando subimos el cerro en Las Alturas, cuando hicimos los podcast, cuando filmamos los videos de ciencia; o cuando platicábamos en el desayuno, el almuerzo o la cena. Cada uno de estos momentos tiene su propia magia; y eso es lo que los hace inolvidables.

También, durante este viaje me enamoré de Costa Rica, creo que para siempre. Que país tan maravilloso y aún más su gente. Desde el primer día, sentí una paz que no puedo describir, sería que se respiraba “pura vida”. Poco a poco fui entendiendo mejor su vocabulario y muchas de sus costumbres, sobre todo la del “pinto”. Cada uno de los lugares que visitamos fueron espectaculares, pero mi favorito fue Palo Verde. A lo mejor porque su calor me recordaba tanto a mi tierra, o por tanta belleza que escondía tras cada hoja caída de los árboles; o porque cada amanecer parecía hecho de la mano de un pintor. Cuando cierro mis ojos, aún puedo sentir el viento de Palo Verde susurrando a mi oído y acariciándome suavemente. Otro de lugar que me hechizó fue Monteverde y sus bosques nublados. Cuando caminé por ellos sentí que estaba en mi propio paraíso rodeada de una infinidad de diferentes plantas, tanto verde enamoró mis sentidos.

En Costa Rica he dejado un pedacito de mi corazón, espero un día poder regresar a buscarlo. Cuando escribo estas líneas ya me encuentro en mi tierra junto a mi familia, pero siento un vacío enorme porque ya no los tengo a mi lado. Siempre recordaré el momento de nuestra despedida, cuando todos en un solo abrazo cantábamos nuestra canción, porque ha sido uno de los momentos más bonitos y conmovedores que he vivido. Para muchos podrá sonar muy sentimental, pero la cuestión es que solo el que ha vivido esta experiencia maravillosa puede entender lo que cada uno de nosotros siente en este momento. Como bien me dijo un amigo exalumno del curso de ETC y estoy completamente de acuerdo con él: “este curso tiene una magia rara que une a las personas”.

¡Pura Vida!

La sinergia en la conservación de las áreas protegidas de Monteverde

Por: Camila Delgado Montes, Daniel Rodriguez, Yitzendi López, Edwin Jurado, Juliana Centeno Olarte, Rosa María Brooks Laverdeza, Samuel Monsalve

Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Esta frase del famoso poeta alemán Bertolt Brecht nos recuerda a la historia de Monteverde, una lucha imperecedera de muchos actores y de un sueño compartido que ha unido los esfuerzos y las ideas de nacionales y extranjeros para avanzar en la conservación del bosque nuboso, el desarrollo económico y el ecoturismo de una región cambiante. Como biólogos, podemos llevar a nuestros países las enseñanzas de este esfuerzo, y así tratar de replicar y mejorar sus éxitos. Sin embargo, no se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama, por lo que vamos a entender cómo se fue construyendo este ejemplo y cómo se desarrolla la conservación en las reservas y estaciones biológicas.

El distrito de Monteverde ha pasado por eventos históricos importantes que moldearon lo que hoy observamos. Desde inicios del siglo XX fue una zona agrícola, principalmente de subsistencia. Luego, al final de la segunda guerra mundial, Monteverde recibió a nueve familias de estadounidenses simpatizantes del cuaquerismo, un movimiento religioso cuyas ideas de paz, armonía y trabajo se acoplaron a la idiosincrasia costarricense. Estos cuáqueros desarrollaron la economía con sus técnicas nuevas de producción de queso, hasta formar una fábrica de derivados lácteos con la leche producida en el distrito, la cual fue exitosa por más de 50 años. Este desarrollo significó cambios en el distrito, como en el uso del suelo y la conversión de bosque a potrero. Sin embargo, aunque esta actividad requiere mucho terreno y tuvieron que deforestar gran parte de Monteverde, los cuáqueros tuvieron la visión de proteger 500 ha del bosque nuboso en las zonas altas de Monteverde para asegurar un recurso hídrico de calidad en las partes bajas de la cuenca, siendo esta una de las mejores acciones de conservación en Costa Rica. Esta decisión fue la piedra angular sobre la cual se erigieron las reservas y estaciones de Monteverde.

Construyendo sobre esta decisión, las diferentes áreas protegidas de Monteverde han implementado un rango de estrategias complementarias para su conservación. Por un lado está la Reserva Monteverde del Centro Científico Tropical, que utiliza el turismo para financiar la protección e investigación científica de 4125 ha, contribuyendo también a la educación ambiental de los niños alrededor de la reserva. Luego, la Estación Biológica de Monteverde funciona como base de investigación científica, dependiendo de los cursos que organizan instituciones educativas en sus instalaciones y de los investigadores que ahí se hospedan. Finalmente, el Bosque Eterno de los Niños funciona con los pagos por servicios ambientales por su expansión de 23000 ha y tiene una participación fuerte en la educación ambiental de los pueblos aledaños. La unión de estas tres áreas protegidas es más que la suma de sus partes. En cierta manera, se asemejan a un ecosistema equilibrado, donde las diferentes partes se relacionan entre sí y ayudan a mantener un sitio con los recursos y procesos suficientes para su subsistencia.

Aunque las formas de actuar de las reservas y las estaciones establecidas actualmente en Monteverde son diferentes, la consigna sigue siendo la protección del bosque nuboso, como la filosofía de esos primero colonizadores extranjeros. La visitación turística, educación ambiental, protección absoluta y los programas sociales se vuelven estrategias para la conservación del ecosistema, que atacan aspectos diferentes pero que contribuyen al bien común, generando una amalgama que articula todo, y es así como la máquina funciona y camina. Dicho éxito en la protección del bosque nuboso no debe ser medido por la cantidad de turistas, ni por las hectáreas de terreno protegido o por al cantidad de dinero que trae a la comunidad. Se debe medir por el resultado global de protección de la biodiversidad, mantenimiento de los servicios ecosistémicos y el ejemplo que le da Monteverde al país en materia de conservación. Las reservas y las estaciones unidas pero independientes, funcionando bajo un objetivo común, son lo que hoy en día protegen el bosque nuboso de Costa Rica, aunque trabajan de maneras diferentes.

Sin embargo, hoy en día se deben superar ciertos retos para realizar una conservación más eficiente en Monteverde. En primer lugar, se debe realizar más investigación científica a cargo de profesionales que ayuden a entender mejor el ecosistema que se está manejando y a tomar decisiones de manejo con un mejor criterio, tomando en cuenta la adaptación que van a sufrir los ecosistemas por el cambio climático y las realidades del país. Segundo, mantener un monitoreo activo de las acciones de conservación con indicadores biológicos, económicos y sociales que ayuden a calcular el impacto que están teniendo las estrategias en el tiempo, cambiando las que no generan buenos resultados. Por último, un acercamiento profundo con las comunidades aledañas, de forma que haya una relación mutualista donde los pueblos entiendan la importancia de las reservas y las estaciones biológicas como captadores de agua, belleza escénica y oportunidades de desarrollo económico, y que las reservas mismas quieran a la comunidad como aliados para ayudar con sus objetivos de conservación.

En conclusión, aunque la Reserva Bosque Eterno de los Niños, la Reserva Monteverde y la Estación Biológica Monteverde toman diferentes acciones y enfoques en la lucha constante para la conservación del bosque nuboso, los une un objetivo común en harmonía con la visión inicial de los cuáqueros sobre este espacio biogeográfico tan especial, que ha permitido que la conservación del ecosistema tenga buenos resultados. Creemos que la adaptación del manejo, tomando en consideración los cambios futuros, la información generada de la investigación y un enfoque ecosistémico en las decisiones, van a ser la clave para el mejoramiento de las estrategias y por ende de la conservación del bosque nuboso en Monteverde. ¿Será este el modelo a seguir para la mejora de la conservación en latinoamérica?

Empresas satélites

Por: Joanna Suárez, Jorge Carballo, Karla Rodríguez, Leyla Hernández, Lisset Gómez, María Ortíz, Miriam Reyes-Ortiz

Durante el año de 1951 desde Estados Unidos a Costa Rica llegaron los primeros cuáqueros (comunidad religiosa). Su llegada a Monteverde trajo una serie de aspectos positivos resultado de la interacción entre Cuáqueros y Ticos. Esta relación dio inicio a diferentes oportunidades de crecimiento económico, como: el inicio de la industria láctea, la introducción gradual de la energía hidroeléctrica y el desarrollo de la industria farmacéutica.

Años atrás, Monteverde era conocido sólo por medio de la Reserva Biológica Bosque Nuboso Monteverde. A través de las investigaciones realizadas, el área se dió a conocer por la riqueza de su biodiversidad, lo cual atrajo turismo comercial a la zona. Muy pronto la reserva llegó a ser el principal atractivo turístico de la región. Monteverde ha logrado conciliar los objetivos propios de su desarrollo económico y social, con la preservación de los recursos de su entorno natural y una comunidad innovadora, emprendedora y próspera.

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Actualmente Monteverde es uno de los lugares más reconocidos a nivel mundial por su bosque nuboso, el cual alberga numerosas especies de animales y plantas. Según National Geographic la Reserva Biológica Bosque Nuboso de Monteverde es “la joya de la corona de las reservas de bosques nubosos” y también la revista Newsweek ha declarado a Monteverde “el lugar #14 para recordar antes que desaparezca”.

Las empresas que agregan valor a los recursos naturales, del tipo turismo aventura y/o observación de especies en condiciones controladas (ejemplo mariposario, ranario, entre otros) son denominadas empresas satélites o verdaderos spinoffs; es decir, actividades derivadas de la dinámica de un núcleo como la Reserva de Monteverde, en particular de las externalidades que genera. Adicionalmente, otras empresas derivadas de las Reservas que cumplen la función de abastecer la red, son las que tienen como fin brindar hospedaje, alimentación, venta de souvenirs e información a los turistas.

Para entender el rol de estas empresas satélites en el esquema de la conservación, investigamos la relación entre 11 establecimientos (hoteles, restaurantes y actividades turísticas)  y el bosque nuboso, como estas empresas perciben la reserva y la forma en que la integran a sus actividades, y por último reconocer cuál era el papel de los científicos en las empresas satélites. Para esto se realizaron encuestas utilizando las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo y qué les motivó a iniciar este negocio? ¿Cuáles son sus actividades?
  2. ¿Qué entiende por conservación?
  3. ¿Encuentra algún beneficio de la reserva? ¿cómo se beneficia la reserva?
  4. ¿Dentro de las actividades que realizan participan biólogos o profesionales relacionados con la naturaleza?
  5. ¿Identifica problemas económicos o ambientales en el lugar?

Se encontró que la relación entre los establecimientos varía, algunos tienen una relación más cercana con las Reservas Naturales, mientras que en otros la relación es más distante. El 55% de las empresas mencionaron aportar beneficios a las Reservas (Fig. 1a), por medio de fondos dirigidos hacia la conservación del bosque a través de programas de reforestación, y educación ambiental. La percepción de las empresas hacia el  bosque fue positiva ya que entienden la importancia de este para su sobrevivencia  y para atraer a los turistas que vienen a sus establecimientos. El 100% de las empresas perciben que el bosque beneficia a sus establecimientos.

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Figura 1.a) Número de empresas que consideran aportan beneficios a la reserva. b) La participación de los científicos en la empresas.

Sólo el 18% de las empresas involucran a científicos (Fig. 1b). Dentro de éstas la presencia de científicos ayuda a capacitar y desarrollar naturalistas en la comunidad, para el cuidado de  los animales que mantienen contacto con los turistas.

Para finalizar se realizó un análisis de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) utilizando las respuestas a la encuesta y opiniones brindadas por las personas entrevistadas (Cuadro 1).

Cuadro 1.Clasificación de opiniones de las personas encuestadas utilizando el análisis FODA.

Fortalezas

●      Contacto entre locales y comunidad

●      Generación y diversidad de empleos

●      Localidad autosuficiente

●      Educación de la población

●      Iniciativas de proyectos de reciclaje

●      Entendimiento de la importancia del bosque

●      Protección del bosque y reforestación

Debilidades

●      Mal tratamiento de aguas

●      Falta de caminos inclusivos

●      Guías y turistas indeseables

●      Permisos irregulares por parte municipalidad

●      Condiciones laborales desiguales

●      Contaminacion de rios

●      Pérdida de interacción social

●      Precios altos

Oportunidades

●      Propuestas del uso de transportes eléctricos

●      Construcción de carretera

Amenazas

●      Construcción de carretera

●      Sobre explotación turística de la zona

●      Guías y turistas indeseable

●      Delincuencia

●      Competencia entre comerciantes

●      Permisos irregulares por parte municipalidad

●      Generación de más residuos sólidos

 

Nota: Se resaltó en negrita lo que se colocó en más de una clasificación debido a opiniones diversas.

Concluimos de nuestra encuesta que el éxito de las empresas en la comunidad de Monteverde es debido a la unidad y cohesión social encontrada. Esta comunidad es una  alternativa para desarrollar actividades, recursos y establecimientos que demuestren la belleza de su bosque y las particularidades que hacen su comunidad especial. También tienen conciencia y valoran la importancia de la conservación del bosque que los rodean, a pesar de no necesariamente tener a científicos como parte del establecimiento. Pero en organizaciones como CASEM (Fig. 2), donde hubo una presencia de diferentes disciplinarias (biólogos, artistas, costureras, etc.) fortaleció el establecimiento de la corporación ayudando a entrenar y enseñar a varias personas como usar la diversidad en el bosque para construir recuerdos que los visitantes pueden llevarse como recordatorio de Monteverde. Este es uno de los ejemplos que puede ser usado como un caso exitoso del resultado de combinar disciplinas diferentes para establecer una empresa que sea autosuficiente financieramente y consciente del valor de la naturaleza alrededor y la importancia de su conservación.

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Figura 2. Local de CASEM (Cooperativa de artesanas de Santa Elena Monteverde).